¿San Isidro labrador se lleva la lluvia y trae el sol?

Llega un ansiado festivo como es San Isidro en Madrid, con pretensiones variopintas como bailar un chotis, mojar un barquillo en un debilucho vaso de plástico, que dudas si aguantará, o pasar el día acostado en la pradera del santo. También barajas la posibilidad de acercarte a ver alguno de los espectáculos que ha preparado el Ayuntamiento de Madrid por la ciudad azuzado por la idea de que quizá, con esto de la crisis, el año que viene pasen a convertir la plaza de toros de Las Ventas en el recinto ideal para albergar una reedición, enchotizada, de lo que podemos ver en la impresionante película “Danzad, danzad, malditos” de Sydney Pollack (1969, EEUU).

Pero amaneces, que no es poco, y el patio de tu casa tiñe sus paredes de un gris áspero, agrio, mudo, frío y feo.

Abocado te ves, pues, a una auto-motivación interna que te habla y te dice: “perfecto para ponerse al día”. Así que tú y tu auto-motivación inventada encendéis el ordenador como primer paso de reconciliación con el mundo y buscáis una canción que cambie de tono el color del patio.

Pero “que tendrá Marbella, y qué tendrá la costa”, que una cosa lleva a la otra y ya estás viendo un video sensiblero que habla de las maravillosas partículas universales que han hecho de nosotros lo que somos, pequeños ante la galaxia, grandes ante el mundo. En fin. Muy bonico. Una estética francamente cuidada y, por qué no decirlo, agradable de ver también.

Sin embargo, como no hay mal que por bien no venga, tus orejas de zorro ponen sus patas arriba y atentas escuchan la música del video. “¡Vaya, suena bien y pega con el ambiente de mi patio!”, te dices mientras ansías averiguar quién está detrás. Así que sigues indagando un poco mientras le das su merecida patada al Larousse.

Patrick Watson… ¡ni p*** idea! Pero no sé por qué me recuerda al tipo triste aquel que no se sorprendía (luego te pones al día, te limpias la cera de los oídos y el parangón queda a la altura del que puedas establecer entre Sting y Gotye).

Así que fisgas un poco más en la web y te encuentras frente a un canadiense fino fino filipino, de la parte francesa, moderno con formación clásica y no apto para corazones de metal, que lo mismo te canta a solas que con su banda, los Wooden Arms.

Cinco discos desde que comenzara en solitario en 2001 con Waterproof9 y continuara con su banda hasta el momento actual, con el álbum Adventures in your own backyard (2012 Secret City Records / Domino).

Con un sonido propio de cualquier azotea que quiera apodarse indie (con bombillitas atadas a un cordel), Patrick Watson, a los mandos del piano, se hace escuchar y acariciar, cual perrillo que frota su cabeza contra tu pernera.

Te invita (o te invito yo) además, a ver cualquiera de sus videoclips, con unas interesantes y hermosas animaciones gráficas que se dedican a contar historias en sintonía constante con su música.

Sin duda, un descubrimiento nada despreciable para este San Isidro al que los claveles, por exceso de agua, se le han caído.

PD: Recomendables para ver y escuchar los siguientes:

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¿San Isidro labrador se lleva la lluvia y trae el sol?

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