El mormón que me achuchó

¡Qué oportunidad! Alto, rubio, fuerte y con unos ojazos azules de esos que te aspiran para dentro y no te dejan respirar. Sonrisa grande, blanca, brillante, apaciguadora. Y además con buenas intenciones. Y debajo de casa, como una aparición divina. Un chollo.

Pero le tuve que dar largas. No me digáis por qué. Inmersa en mi rutina y mis prisas no supe encontrar un hueco para el estimable, perdiendo de este modo, quizá, una oportunidad de oro que me diera acceso a la felicidad, a mi yo interior y al de dónde vengo y a dónde voy.

Ahora, convertida en hereje, busco otro rubio guapetón, que me sonría y que me dé achuchones, a ver si así subo al cielo.

😉

 

Microobsesiones is comming… ¡Feliz 2014!

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El mormón que me achuchó

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