“Los hijos de Kennedy” crecen

Hay un teatro en Madrid llamado Alcázar pero que desde hace un tiempo, como tantos otros cosos y cosas, toma el nombre de una de esas empresas privadas que nos van a solucionar la vida.

Aparte de obras de los artífices de Muchachada Nui o Museo Coconut, el teatro también deja hueco para Los hijos de Kennedy, que además de un título atractivo, trae consigo todo un elenco de lujo: Maribel Verdú, Emma Suárez, Ariadna Gil, Fernando Cayo y Alex García.

Fuente: http://www.abc.es

Dirigida por José María Pou  y original de Robert Patrick, viene a narrar la visión de esos que se criaron en los ’60 y vivieron los ‘70, dando paso a un periodo de apertura mental y cultural que revolucionó el panorama social.

Con una puesta en escena estática, José María Pou nos ubica en una cafetería oscura, donde cada uno de los personajes, arquetipos de sí mismos, ocupan un lugar concreto en la escena y, en algún alarde ocasional, se muestran dispuestos a romper su estatismo o incluso la cuarta pared.

A través de cada uno de ellos nos metemos en la Historia de lleno, bajo prismas totalmente distintos pero interrelacionados entre sí.

Una aspirante a estrella de Hollywood en el contexto de un star system de capa caída, una soñadora con aires de Jacqueline Kennedy, los restos de una hippie desencantada envuelta en su propia espiral de alcohol, un actor que nunca salió de la nueva ola de teatros underground, avocado a ver cómo los de su quinta abandonaban el barco por uno más grande, y un lunático ex soldado de la guerra de Vietnam. Todos ellos viviendo de sus propios recuerdos, sin dialogar jamás entre sí pero interactuando tímidamente en alguna ocasión mediante alguna mirada compasiva, como los desconocidos que coinciden en un bar.

Es este uno de los puntos que más soporífera hace la obra ya que te pierdes en el propio hilo narrativo en búsqueda de uno mejor. Eso sí, el mensaje de decadencia y tristeza de unos hijos huérfanos queda bien claro. Si bien se trató de una época que comenzó con fuerza y que indiscutiblemente queda en  el recuerdo de los que la vivieron y de los que nos la han contado, la llegada de su fin queda envuelta en un halo de nostalgia que se mantiene viva gracias a la música de grandes como los Beatles, Bob Dylan o Jimmy Hendrix. Punto este, el de los efectos audiovisuales, con videos y músicas que documentan la obra,, que la dan un buen empujón hacia arriba.

Respecto a los actores no seré yo la que diga nada. Mayormente acostumbrada a verlos en cine o televisión, tenerlos bien cerca se convierte en un lujo y, cada uno de ellos en su papel, ciertamente está muy bien.

Por lo demás, pedir al Alcázar que la próxima vez suba la calefacción por dos motivos: hacer más placentera la velada y preservar la vida de todo ese público entrado en la tercera edad y que hay que cuidar, a no ser que se trate de una estratagema para cargárselos a todos y ahorrar en pensiones, que tal y como están las cosas…

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“Los hijos de Kennedy” crecen

Una Botella y una de Potato Omelette

¿La Botella está medio llena o medio vacía?

Ana, siempre dispuesta a dar un trago más, la está dejando bien sequita.  Al fin y al cabo, considera que la botella, con ese sabor añejo y rancio que se le está quedando, es suya. Y como la mitad de los madroños están de huelga, y la otra mitad dormidos, rellenarla está difícil.

Ella nos quiere vender que Madrid está en barbecho y que pronto veremos los frutos crecer de nuevo. Pero lo cierto es que el aguardiente lo está arrasando todo.

Una de las últimas ideas de la excelentísima ha sido convocar un “casting” de músicos para tocar en la calle en el que un tribunal, en cuestión de cinco minutos, debe determinar si les otorga permiso para tocar sus instrumentos libremente. ¿Quién sabe? Igual evacuando la ciudad de músicos Madrid se va pareciendo cada vez más a Hamelin, vacía y desierta, como la propia Botella.

Así que las críticas no se han hecho esperar y uno de los grupos que se presentó el pasado 4 de diciembre a la audición convocada en el Centro Cultural Conde Duque (del que corren rumores de una posible privatización) ha hecho que su particular protesta se expanda por las redes sociales a la velocidad del fuego con un video “dedicado especialmente a la nefanda alcaldesa no electa”.

Son los Potato Omelette Band, una Súper Banda Dominguera formada en 2013 por Don Potato y Doña Oeuf, cuya misión es expandir el Dominguerismo por el mundo entero y que actualmente se encuentra sumergida en su “Gira en Espiral”, llevando consigo los instrumentos que van encontrando en el camping (una nevera-bombo, la party-melódica-gaita, los tuppers…) y los que recogen en sus viajes.

Así, con su particular versión del “No hay nadie como tú”, de los puertorriqueños Calle 13, le dan las gracias a Ana Botella por una de sus tantas brillantes e ingeniosas propuestas.

Sin desperdicio.

Una Botella y una de Potato Omelette

Viaje flamenco con Manuel Liñán

El bailaor Manuel Liñán estrena Nómada

Siempre que tengo oportunidad de ir a cualquier tipo de espectáculo me declaro a favor sin mirar apenas de qué se trata, aunque no sea experta en el tema. Me gusta dejarme llevar, aprender, descubrir, salir de mi círculo mental… vamos, lo que viene siendo entretenerme.

En ocasiones, la arquitectura levantada sobre las tablas me invita al sopor y a perderme en mi laberinto interno, encontrándome presa de la impaciencia, deseando que llegue el fin del sarao.

Sin embargo, en otras ocasiones me pierdo en un laberinto externo: el de los recursos montados en escena. Son esos espectáculos en los que quieres estar atenta a todo: la trama, los actores, bailarines, músicos, cantantes, luces, decorado, vestuario, etc.

Una sensación parecida experimenté anoche entre batas de cola, tacones flamencos, voces rasgadas, hondas… y guitarras precisas. Lo que viene siendo ese flamenco de tablao, que viaja desde el baile de sentimientos bien medidos y controlados hasta ese jaleo salao que derrocha arte, tronío y sabiduría.

Dirigiendo el carro, Manuel Liñán, bailaor y coreógrafo recientemente galardonado con el Premio Max al mejor intérprete masculino de danza y que lleva desde el año 1.999 actuando como solista sobre los escenarios.

Nómada, su nuevo espectáculo, fue estrenado anoche en el madrileño Teatro Paco Rabal, del que se intuía un público entendido en la materia, que abarrotó la sala y se rindió ante él, poniendo en pie a todos los presentes.

Como elemento característico cabe destacar el vestuario, de Yaiza Pinillos, atípico a pesar de ser “moderno a la par que elegante”, y que en un momento del espectáculo también recibió su correspondiente reconocimiento por parte del público.

Y qué decir de las guitarras de El Tomate  y Fran Vinuesa y el cante de Miguel Lavi, Miguel Ortega y David Carpio, amantes inseparables del baile durante todo el trayecto, completando una composición que recomiendo a todo aquel que guste del flamenco, y a todo aquel que simplemente tenga interés por conocer el trabajo de grandes artistas españoles, que traspasan fronteras, y que nosotros, eclipsados por vete tú a saber qué, ni nos enteramos.

La próxima ocasión para ver Nómada la tendremos en el XVIII Festival de Jerez, que tendrá lugar del 21 de febrero al 8 de marzo de 2.014.

cartel de nómada manuel liñánFICHA ARTÍSTICA
Dirección y baile: Manuel Liñán
Coreografía: Manuel Liñán
Baile: Anabel Moreno, Agueda Saavedra, Inmaculada Aranda, Adrián Santana, Jonatan Miró y Manuel Liñán.
Cante: Miguel Lavi, Miguel Ortega y David Carpio
Guitarras: Victor Márquez “El Tomate” y Fran Vinuesa
Diseño de Vestuario: Yaiza Pinillos
Tratamientos Textiles: Yaiza Pinillos
Realización de Vestuario: Gabriel Besa
Tintes y ambientación: Maria Calderón
Enrejados y flecos: Tamar González
Diseño de iluminación: Olga García
Sonido: Kike Cabañas
Espacio Sonoro: Hector González
Producción ejecutiva y management: Ana Cristina Carrasco

Viaje flamenco con Manuel Liñán

El sabor de Magnum’s First

Aprovechando una coyuntura dada, me he acercado al espacio de la Fundación Canal a visitar una exposición muy especial: Magnum’s First (La primera exposición de Magnum).

La agencia Magnum Photos, fundada en 1947, fue una de las primeras cooperativas en el mundo de la fotografía, permitiendo a sus fotógrafos ser los gestores de sus propios derechos. Pero no sólo eso, si no que los conceptos de reportero y artista se fusionaron, dando lugar a un fotoperiodismo con un lenguaje propio del mundo, incentivado en gran medida por la libertad que la agencia otorgaba a sus fotógrafos a la hora de elegir los temas de los reportajes (supeditados hasta entonces a las peticiones de los medios).

La particularidad de Magnum’s First radica, tal y como indica su propio nombre, en que reproduce la primera exposición colectiva, en 1955, que llevó a cabo la agencia bajo el nombre de Gesicht der Zeit (El rostro del tiempo), y que fue encontrada en sus embalajes originales en los almacenes del Institut Français de Innsbrück.

Inge Morath, Robert Capa, Werner Bischof, Henri Cartier-Bresson, Erich Lessing, Ernst Haas, Jean Marquis y Marc Riboud son los fotógrafos que conforman una muestra de una hermosa riqueza histórica que nos da una visión global de las diferencias sociales existentes en el mundo de mediados del siglo XX, así como nos informa de algunos de los hitos de mayor calado en la historia contemporánea.

Desde un reportaje del impactante rodaje de la egipcia Tierra de faraones (Howard Hawks, 1955) hasta el portfolio Gandhi, un excelente, y mítico, trabajo en el que se narran los últimos días y el funeral de este influyente personaje histórico.

Pero Magnum nos hace viajar también al conservador Londres de los años ’50 para coger un barco y plantarse en un festival de danza folclórica en un País Vasco francés herido todavía por la pasada Guerra Civil. Allí, un tren a plena disposición del pasajero, nos lleva a visitar a los niños vieneses que, ajenos a la ocupación alemana, jugaban entre tanques u observaban inocentemente a la policía.

Tras unos tragos de cerveza, cruzamos la frontera hasta Dalmacia para descubrir una serie de retratos costumbristas en plena oposición a los de Viena o Londres. Y finalmente, damos un salto a la Hungría que Jean Marquis tiene la oportunidad de conocer (y de darnos a conocer) en unos de sus viajes alrededor del mundo.

En definitiva, una exposición imprescindible desde diversos puntos de vista: por un lado el valor inherente de la misma como inflexión clave en la historia del fotoperiodismo; y por otro lado, una vez alejados del foco de atención los fotógrafos, el alto interés del contenido histórico presente en sus obras.

Magnum’s First se puede visitar hasta el 19 de enero de 2014 y la entrada es libre.

 

Henri Cartier-Bresson
Henri Cartier-Bresson
Multitud esperando al cortejo fúnebre del funeral de Gandhi. India, 1948.

 

Fundación Canal

Mateo Inurria, 2. 28036, Madrid.

www.fundacioncanal.com

El sabor de Magnum’s First

Hipermetropía y astigmatismo: todo un reto para el Sr. Rorschach en el aniversario de su cumpleaños

Hoy (que no ayer) la página de inicio de Google está dedicada a Hermann Rorschach (nacido el 8 de noviembre de 1884 en Suiza), psiquiatra y psicoanalista conocido por la elaboración de la prueba que lleva su nombre: el “Test de Rorschach“.

El objetivo principal de este test es evaluar la personalidad mediante una serie de diez láminas que presentan manchas de tinta cuya característica fundamental es la simetría de sus formas (Hermann manchó unas hojas de tinta, las dobló por la mitad, las desplegó de nuevo y dejó volar la imaginación de sus pacientes… La idea es que a partir de las mismas el experto saque sus propias conclusiones sobre el funcionamiento psíquico de la persona evaluada).

Google, además de dedicar su portada de hoy al señor Rorschach, ofrece a sus visitantes la oportunidad de mirar fíjamente una de estas láminas, expresar su impresión y compartirla con el resto del mundo, dando así rienda suelta a las microobsesiones de los millones de usuarios del buscador.

Mi amiga Ki Kí, por ejemplo, ve claramente un zorro, mientras que Samy Chiriboga vive pensando en la cadera recién operada del rey de España (¿por qué será?). Mi visión es más de centro, viendo claramente que lo que se despliega de él es el maravilloso personaje de Mary Poppins tocando las castañuelas.

Se podría hacer perfectamente de esto (vamos, que seguro que ya está más que hecho) el clásico reportaje de calle en el que un entrevistador salao se dirige a las señoras que hacen sus compras en La Vaguada, mientras que una guapetona va calle Fuencarral arriba / calle Fuencarral abajo para ver qué se dilucide de las mentes pensantes de los modernos. Y así hasta concluir que el súmmum de un target humano diverso y rico en la diferencia se siente unido mediante su locura particular.

Imagino que, en caso de que este reportaje se emitiera en prime time, el presentador del programa habría de ser el señor Rorschach, con pipa en mano, la verdad en su poder y una mirada fijada en los ojos de una audiencia nerviosa ante su veredicto debido a esa magia que tiene la tele con la que se logra la identificación global de la humanidad.

Esta audiencia, magma de clases, edades y gustos, asentiría con gusto y aplaudiría los análisis del experto mientras que, en la otra cadena, la de mayor share, estarían echando un reality show  en el que Freud, encerrado en una casa llena de espejos, estaría sometido a los juicios de miles de pacientes. Mientras tanto, la cadena pública, nos deleitaría una noche más con el adorable Punset dándose cabezazos contra la misma pared tridimensional, que un día construyó en el Congreso de los Diputados, hasta descubrir ese arcón infatigable y lleno de sopas de letras aún por construir.

Sea como sea, y viajemos como viejemos, lo que a mí me queda claro es que a Google hoy se le ha olvidado incluir en su portada un asistente virtual que asocie un diagnóstico a cada una de las respuestas de los arriesgados usuarios que han compartido sus impresiones vía red social. Así, dirigidos una vez más, seríamos más felices…

La primera de las diez láminas del test de Rorschach
La primera de las diez láminas del test de Rorschach

Hipermetropía y astigmatismo: todo un reto para el Sr. Rorschach en el aniversario de su cumpleaños

Ojete Calor viene con Delayed

Hace un par de días en Radio3 me informaban de que un grupo llamado Ojete Calor estrenaba videoclip de su canción “0’60”.

¡¿OJETE CALOR?!

Muy intrépida pinché en el enlace correspondiente para descubir de qué se trataba y ocurrió algo que de algún modo ya sabía: que con ese nombre no me decepcionaría. Así que comenzó a sonar en bucle “0’60”, sometiéndome a una especie de espiral de destellos de colores que me hacían sentir como la reina del karaoke de Plaza de España, hinchada de risas nerviosas dignas de ser compartidas.

Las mismas dieron sus frutos, y en seguida pude conocer otro de sus temas “Cuidado con el cyborg (corre Sarah Connor)“, transportándome de inmediato a una esfera aún superior, con más risas tontas, de las buenas. Y es que Ojete Calor, formado hace seis años por Carlos Areces (Carlos Ojete) y Aníbal Calor (Aníbal Gómez), se define como el primer grupo de Subnopop… y todos sabemos que “cuando haces pop ya no hay stop”.

Ambos son actores, y si me permiten la licencia, humoristas también. Más conocidos gracias a La 2 de TVE por programas como  Muchachada Nui, La Hora Chanante o Museo Coconut, también les hemos podido ver en películas como Balada Triste de Trompeta, Extraterrestre, Spanish Movie o Los amantes pasajeros. En todas ellas ambos salían altos, guapos y autistas, lo que les indujo a asaltar el campo musical, extrapolando así su área de especialización y trasladando su lenguaje en clave de Fa al chacachaca-pumpum. O lo que es lo mismo: llevando la absurdez y esa cosa tan boba que tanto quieres a unos ritmos que, por bailongos, se hacen seductores y abrazables.

Para atrapar al cyborg que persigue a Sarah Connor sólo tendremos que esperar al 12 de noviembre, día en que su álbum Delayed! (¡Retrasados!) sale a la venta con un total de 14 canciones, teniendo lugar su presentación el día 14 en la madrileña sala Joy Slava (C/ Arenal, 11). Mientras tanto, aquí dejo la banda sonora co-Oficial de Terminator:

Ojete Calor viene con Delayed

Fallece Lou Reed pero su música sigue sonando fuerte

Rock & roll is so great, people should start dying for it. You don’t understand. The music gave you back your beat so you could dream…The people just have to die for the music. People are dying for everything else, so why not for music? Die for it. Isn’t it pretty? Wouldn’t you die for something pretty?


Lou Reed

Please Kill Me: The Uncensored Oral History of Punk
(L. McNeil & G. McCain; Grove Press, 2006)

Fallece Lou Reed pero su música sigue sonando fuerte

La fiesta del cine y de las palomitas

Anoche finalizó la quinta edición de La Fiesta del Cine que, según datos de Rentrak Spain, experimentó una subida del número de espectadores de un 550% respecto al lunes de la semana anterior, continuando con un éxito similar el martes y el miércoles.

Dicha fieshta ha consistido en rebajar el precio de la entrada hasta los 2’90€, lo que ha derivado en una conclusión populista y generalizada consistente en el siguiente supuesto: “a precios más bajos, más espectadores cambian la butaca de su casa por la de las salas de cine”.

Pero, ¿por qué las salas no bajan el precio de las entradas?

Antes de que nos hagamos un lío con cuentas exponenciales del tipo “si vendo una entrada a nueve euros es lo mismo que si vendo tres a tres euros” (esas mentes brillantes estrujándose los sesos) o intentemos comprender la jarana de contratos que se trae la cadena productoras-distribuidoras-exhibidoras, qué acuerdos se traen entre sí, qué cuentas y acuerdos hacen para que les salgan las mismas, vamos a congelar el tiempo a lo Matrix y hagamos un giro estereoscópico de 360º a nuestro alrededor: [SILENCIO]

La culpa de todo la tienen las palomitas, los refrescos y sus abusivos precios. Y no soy yo la visionaria que haya dado la clave. Ya en el año 2012, Joshua Thompson, ciudadano de Míchigan (Detroit, EEUU) demandó a los cines a los que acudía habitualmente cansado de que le timaran ya que “es difícil justificar los precios que son tres y cuatro veces mayores que en cualquier otro lugar”. Además, que las salan prohibieran meter sus propias vituallas al interior de las salas supuso un agravante para el joven, que, a pesar de contar con poco respaldo de los especialistas consultados, si lo encontró entre el público.

Los cines, ante estas reclamaciones, justificaron que gracias a estos precios han podido mantener más bajos los precios de las entradas y por lo tanto, más accesible para todos es acudir a los cines, sumándose así una medallita a su obra social particular con la consecuente duda que suscita dicha justificación. Pero esto es en EEUU, donde los precios de las entradas son más bajos e incluso realizan estudios al respecto.

El caso es que a mí Joshua me ha inspirado y llevado a pensar que la culpa de todo la tienen las palomitas y sus adictivos aditivos, que son los que nos obligan a ir al cine a rumiar en la oreja del vecino.

Déjense de tonterías de pensar que los precios son demasiado altos o de que la piratería ayuda mucho a la hora de permanecer en casa y construyan barricadas de maíz, cámaras de gas Coca-cola y celebren esta fiesta mientras la industria se va a pique.

 

Cola de espectadores en La Fiesta del Cine Fuente: ww.eldiario.es
Cola de espectadores aguerridos en La Fiesta del Cine
Fuente: ww.eldiario.es
La fiesta del cine y de las palomitas

Fiestas del Barrio del Pilar 2013: round 1

Diez de octubre de 2013: no es la fecha del apocalipsis, es la del inicio de las Fiestas del Barrio del Pilar, populares las mires por donde las mires.

Los encargados de inaugurarlas fueron los amarillos O’Mandala, grupo local de batukada que, con un público animado, pero impedido por la edad, intentaron contagiar de alegría brasileña a los allí presentes. Tras ellos el pregón, este año protagonizado por el polifacético imitador Carlos Latre que, escoltado por todos los representantes y responsables políticos del distrito de Fuencarral – El Pardo, salió a tratar de sorprender con su monólogo a los asistentes. Sin embargo, a pesar de venir a poner una nota de buen humor, lo que encontró allí fue un grupo de gente muy cabreada no dispuesta a permitírselo.

Hacia el humorista gritos de “Marioneta” y hacia los señores del traje y la corbata peticiones tan lícitas como “Sanidad y educación pública”. ¿Era el momento para aquello? Supongo que si los ciudadanos no nos sintiéramos tan heridos y agredidos por las circunstancias actuales, y las pocas soluciones positivas que los que rigen dan al respecto, este tipo de situaciones (meros ratos incómodos que no duran más de veinte minutos) no se darían. Pero tristemente, año tras año estas pitadas tienen que tener lugar. Ahora, ¿solucionan algo? ¿Y quedarse callado ante los chistes de la marioneta de aguda, chillona y falsa voz?

Soy muy partidaria de respetar a los artistas y profesionales que suben a un escenario. Pero también lo soy de tirarles un buen tomate, como manda tradición, cuando no se han ganado las tablas. No es este el caso de Carlos Latre, que guste más o menos, es un profesional bien vendido a los contratos firmados.

Para mí, lo más vergonzoso de todo vino después, cuando entró en acción La banda del Capitán Canalla, muy popular y sospechosa. Es entonces cuando eché de menos las pitadas, pancartas, gritos de protesta y correspondiente tomatada. Y es que amigos, ahí había tomate del bueno: un grupo encabezado por el representante de la princesa del pueblo (la Esteban, aclaro por si “aca”…), muy españoles, muy de bandera, de musculitos, codo en barra y de bufanda. Estéticamente horteras y musicalmente por debajo de cualquier espectáculo de karaoke; o mejor dicho, a la altura de cualquier situación de madrugada en la que un grupo de colegas, en plena exaltación de la amistad, decide subirse a berrear a una fuente y cantar el “a por ellos, oé, oé” pero con un par de diferencias:

  1. Este grupo de amigos sí que se embolsa una buena cantidad de dinero (de tú dinero) gracias a sus otros amigos.
  2. Un backstage repleto de estos buenos amigos, en primera fila sobre el escenario, observando atentos el enaltecimiento de la bandera.

Espectáculo casposo, bizarro y bochornoso. Y no por la música… al fin y al cabo, ¿quién no se echa unos dancings con canciones tan míticas como Paquito el chocolatero o La Ramona pechugona? (que por supuesto, tienen mucho más nivel que las de los canallas).

En este caso el sabor a alcanfor no provenía provocado por el olor a verbena, si no más bien por el de la chamusquina.

Veremos cuánta caspa sueltan las melenas de las Nancys Rubias esta noche. Yo por si acaso me guardo un as en la manga y repaso la programación de la Plataforma por unas fiestas populares del Barrio del Pilar:

 

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Fiestas del Barrio del Pilar 2013: round 1

Pinceladas de Arte

“El arte no consiste en la aplicación de un canon de belleza sino en lo que el instinto y el cerebro son capaces de concebir más allá de ese canon”

Pablo Picasso

Con esta idea, Eszena – Asociación de Danza, nos presenta un espectáculo de danza fresco y cargado de energía bajo la dirección de Esther Carro, joven profesora y coreógrafa formada en danza clásica, baile clásico español y flamenco.

Junto a un surtido elenco de bailaoras y bailaores Esther Carro nos sumerge en el universo de Pablo Picasso, tratando de expresar con cada nota flamenca aquello que podía esconderse tras las pinceladas del artista.

El espectáculo es una muestra del recorrido pictórico del malagueño, que va repasando todas sus etapas artísticas, desde sus comienzos, pasando por las etapas azul y rosa para continuar con el cubismo hasta explorar sus vertientes más surrealistas. Todo ello en clave de sintonía flamenca, con un elenco que va creciendo y madurando conforme avanza una función que no deja de sorprender.

El espacio, en continua transformación, ofrece tanto momentos de profunda solemnidad como otros mucho más vivarachos donde el escenario se convierte en un tablao flamenco que invita al público a ponerse en pie y participar de todo el arte allí presente.

El escenario, cedido por el Centro de Arte de Alcobendas, quedaba pequeño en ocasiones para unos cuadros flamencos en los que no podía caber más arte gracias al preciso taconear de Alicia Espinar, Elena Jiménez, Patricia Marín, Victoría Rodríguez, Laia Salvador, Rosa Troyano, Ana Valiente, Carolina Vázquez, Eva Villaplana, Juan Carlos Avecilla y Fernando Gilaranz.

En todos estos cuadros flamencos, con coreografías perfectamente alineadas y sincronizadas, que dibujaban las impresiones escondidas tras cada obra del pintor malagueño, la nota musical la pusieron las guitarras y voces de grandes artistas como Enrique Morente, Vicente Amigo, Ara Malikian, Manolo Sanlúcar o Chambao entre otros, dejando además, espacio para la danza clásica con una interpretación de Mujer ante el espejo, de lo que se concluye el poder que tienen las diversas artes y estilos para integrarse entre sí obteniendo un resultado más que positivo.

Ahora la joven compañía tiene como objetivo moverse por los escenarios de la capital madrileña dado el éxito que ha obtenido tras sus trabajadas representaciones.

Como anécdota una buena noticia: Guernica, que es uno de los momentos cumbre de Pinceladas de Arte, ha sido galardonada con el Premio Especial Ciudad de Alcobendas tras ser presentada en el IX Festival Internacional de Danza y Artes Escénicas ADAE-Ciudad de Alcobendas.

Desde este humilde espacio no puedo más que desear mucha mierda y dar la enhorabuena a tdoos estos artistas que tanto trabajan y luchan por sacar adelante proyectos de estas características a pesar de las dificutades que presentan, tema que, sin duda alguna, daría para unos cuantos post más.

Pinceladas de Arte