Morcilla molotov

A la salida del cole, una niña verdaderamente apesadumbrada, inmersa en sus pensamientos, alza la cabeza y se dirige realmente intrigada hacia un adulto responsable de ella:

Niña: ¿Por qué cambian cosas en el colegio?

Adulta: Posiblemente para mejorar.

Niña: ¿Por qué han puesto cemento donde el arenal?

Adulta: ¿Teníais un arenal? ¿Para jugar?

Niña: Sí. Hacíamos castillos y un montón de cosas.

Adulta: Hombre, pues eso sí que no me parece justo. Quejaos. Id y decir que queréis jugar, que sois niños y os gusta jugar. ¿No tenéis más arenales?

Niña: Sí, hay otro, pero más pequeño. Aunque tiene más arena.

Algo así les está ocurriendo a los vecinos del barrio de Gamonal, en Burgos, famoso estos días por los altercados que llevan produciéndose como consecuencia de la negativa de estos a la reforma de una de sus arterias principales en un bulevar de esos que embellecen la ciudad y colaboran con el medio ambiente. Bien bonico, por cierto.

¿Y por eso los vecinos se dedican a salir de sus casas y a quejarse? ¡Con el frío que hace en Burgos, madre de Deus! ¡A estos el vino de la Ribera se les ha subido a la cabeza!

Pero es que la reforma del Gamonal no es más que la gota que colma el vaso y que puede representar un sentir general. Un sentir tan loable como que le tapen al infante con cemento el arenal con el que juega todos los días en el patio del colegio, en contra de lo que vienen siendo sus deseos.

Es el asunto de los “diversos altercados violentos” el que, sin duda alguna, ha dado a conocer la noticia. Que lleven meses con protestas pacíficas y que no se haya conocido a nivel nacional no significa nada, pues se mantiene en la categoría de “interés a nivel local” y suficiente. Es cuando ocurren hechos violentos cuando la noticia se expande como el fuego, breada por las redes sociales, probablemente por ser de algún modo la extensión de otros hechos acaecidos en diversos puntos de nuestro país, síntoma de que la cosa está calentita debido a que…

LA-COSA

Como cuando se dieron las protestas mineras, pocos españoles podían identificarse con estos en los aspectos concretos de sus peticiones. Igualmente ocurre con el bulevar. Burgos se está convirtiendo en símbolo de la manifestación de una indignación general frente al caciquismo descarado de nuestros gobernantes y la falta de empatía con quienes les conceden el voto. El hacer oídos sordos ante las peticiones de los ciudadanos es lo que ha convertido el asunto en una lucha entre gigantes y cabezudos que tiene como escenario un ring rodeado de cuerdas muy tensas, un público muy crispado y unas animadoras a las que, de la vergüenza, se les están cayendo los billetes del tanga.

En Madrid se ha convocado para este miércoles 15 de enero una concentración en la Puerta del Sol a las 19h en apoyo a los vecinos del Gamonal al considerarse este barrio un ejemplo clarito y representativo del clima político y social que se respira. Veremos quién se impone finalmente, si el gigante o el cabezudo.

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